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Arturo Rodríguez Fernández
1948-2010
Santo Domingo 16 de abril 2010
A todos nuestros amigos y colaboradores a todos los que en mayor o menor medida han conocido y compartido con nuestro querido director estos 12 años de afanes e ilusiones, gracias por compartir nuestro dolor.
¡Gracias Arturo por enseñarnos a conocer y amar el cine!
LA MUESTRA INTERNACIONAL DE CINE DE SANTO DOMINGO
AM Arturo Rodríguez
Arturo estaba especialmente contento estos días. La Muestra de Cine, su máxima ilusión y mayor fuente de preocupaciones había sido un éxito un año más y se había desarrollado sin grandes inconvenientes. Cuidaba su salud, después de un pequeño aviso el año pasado y la puesta en circulación de su libro "Diario Urbano", recopilación de las columnas publicadas en Estilos, había sido, el miércoles, un encuentro divertido y cariñoso. Arturo se mostró particularmente alegre y satisfecho de su obra. Por eso su muerte, repentina, inoportuna, traicionera, ha dejado a su legión de amigos sumidos en el desconcierto.
Su vida era el cine y en torno a este mundo de mágicas historias había tejido una red de entrañables amistades, cómicas enemistades y productivas rivalidades. Arturo amaba el mundo del cine en todas sus facetas. Desde las obras maestras al mundo de los técnicos, las historias privadas de las divas y el talento de los secundarios.
¿Gruñón? Esa leyenda la alimentó él mismo para protegerse de los pelmazos, que tanto le irritaban, y así tener una excusa para zafarse de los compromisos incómodos. Incansable, trabajó por el cine desde todos los campos posibles y su empeño en hacer de la Muestra una ventana para República Dominicana abierta al mejor cine mundial era uno de sus mayores sueños. Vencía los obstáculos más disparatados para sacarla adelante, en un país diseñado para poner zancadillas administrativas. ¿Alguien ha hecho aquí tanto por el cine?
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